La economía de la atención: Cómo las redes sociales nos están programando

Paola Sotomonte
New Business Consultant
Vivimos en la era de la distracción, pero ¿por qué nos distraemos? estudio japonés sugiere que las distracciones mentales que surgen cuando estamos concentrados tienen su origen en el hipocampo, influyendo significativamente en nuestra experiencia cotidiana. Se estima que alrededor del 30% de nuestros procesos mentales están ocupados por distracciones¹, formadas por pensamientos intrusivos de diversa índole, que dificultan nuestra capacidad de concentración en una tarea determinada.
En promedio, revisamos el teléfono más de 260 veces al día. A nivel mundial, las personas pasan aproximadamente 6 horas y 57 minutos diarias frente a una pantalla realizando actividades relacionadas con Internet, según un estudio de la Universidad Anglia Ruskin².
Las redes sociales no solo captan nuestra atención, sino que la manipulan deliberadamente. Estas plataformas están diseñadas para maximizar el uso de principios de la psicología humana y la neurociencia, explotando mecanismos de recompensa como la liberación de dopamina. Actualmente, es más sencillo obtener placer inmediato viendo videos en TikTok que realizando actividad física o participando en actividades de largo plazo que requieren esfuerzo y disciplina.
Además, los algoritmos personalizados analizan nuestros comportamientos y preferencias para mostrarnos contenido específico que nos mantiene enganchados. Este fenómeno es el eje de la llamada “economía de la atención”.
¿Qué es la economía de la atención?
La economía de la atención es un concepto que describe cómo la atención humana se ha convertido en un recurso escaso y altamente valioso en la era digital. En un mundo caracterizado por la sobreabundancia de información, captar y retener la atención de los usuarios se ha convertido en la base del modelo de negocio de muchas empresas tecnológicas.
Gigantes como Google, Facebook, Amazon y Netflix han consolidado un control sin precedentes sobre la infraestructura digital, capturando más del 80% de la atención de los usuarios globales³. Esta situación no solo tiene implicaciones económicas, sino que también afecta la democracia, la identidad colectiva y la pluralidad informativa.
La explicación más sencilla de este modelo de negocio es: “Si no pagas por el producto, tú eres el producto”. En otras palabras, las redes sociales no son gratuitas; su verdadero negocio es captar nuestra atención y monetizarla a través de la publicidad.
Los mecanismos de enganche
Para mantener a los usuarios conectados, estas plataformas utilizan diversas estrategias psicológicas. Entre ellas, el refuerzo intermitente es una de las técnicas más efectivas: los “likes” y las notificaciones actúan como pequeñas recompensas aleatorias, generando un circuito de refuerzo en el cerebro. Al no saber cuándo recibiremos validación social, seguimos revisando compulsivamente nuestras aplicaciones en búsqueda de aprobación y sentido de pertenencia.
Este diseño tiene consecuencias significativas en nuestras vidas. El consumo constante de información reduce nuestra capacidad de concentración y aumenta los niveles de ansiedad. En el caso de los adolescentes, se ha demostrado que el uso excesivo de redes sociales está vinculado con una menor autoestima y una mayor sensación de insatisfacción personal. La tendencia a comparar sus vidas con las versiones idealizadas que ven en línea los lleva a experimentar sentimientos de inadecuación y ansiedad.
Recuperando el control
A pesar del poder de estas plataformas, es posible recuperar el control sobre nuestra atención. Existen diversas estrategias para reducir la dependencia de las redes sociales y mejorar nuestra relación con la tecnología:
- Establecer horarios de uso: Definir franjas horarias para revisar redes sociales y evitar el consumo compulsivo.
- Silenciar notificaciones: Reducir las interrupciones digitales para mejorar la concentración en actividades importantes.
- Desconectar periódicamente: Implementar “días de desintoxicación digital” para experimentar los beneficios de estar desconectados.
- Participar en actividades enriquecedoras: Involucrarse en deportes, música, lectura o voluntariados para encontrar gratificación en actividades fuera del entorno digital.
Estudios han demostrado que las personas que dejan de usar sus dispositivos móviles durante al menos 15 días experimentan un incremento del 15% en su capacidad cognitiva en comparación con los niveles iniciales del experimento.
Reflexión final
Las redes sociales no son el enemigo, pero su uso desmedido puede afectar nuestra salud mental y nuestra capacidad de concentración. La pregunta clave que debemos hacernos es: ¿qué tan conscientes somos de nuestra relación con la tecnología? La próxima vez que abras Instagram o TikTok, reflexiona: ¿realmente quiero estar aquí o alguien más quiere que esté aquí? La decisión final está en nuestras manos.
¹ https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2024-05-28/perder-el-tiempo-distraccion-atencion-estudio-ciencia_3889606/
² https://www.comparitech.com/es/transmisiones-de-video/estadisticas-tiempo-pantalla/#:~:text=A%20nivel%20mundial%2C%20las%20personas,3%20horas%20y%2043%20minutos)
³ https://revistas.unlp.edu.ar/hipertextos/article/download/7759/6788/
18 de febrero de 2025
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