Ciberseguridad en el día a día: ¿Eres el eslabón más débil?

Diego Alexander González Ortega, Coordinador de servicios de TI de Tecnofactory

Diego González

IT Support Coordinator

Imagina que un ladrón quiere entrar a tu casa. Si dejas la puerta abierta, le facilitas el trabajo, ¿verdad? En el mundo digital pasa lo mismo, muchas veces somos nosotros mismos quienes abrimos la puerta a los ciberdelincuentes sin darnos cuenta.

Un clic en el enlace equivocado, una contraseña fácil de adivinar, compartir demasiada información en redes sociales o confiar en un mensaje sospechoso puede ser todo lo que necesita un hacker para robar tu información, vaciar tu cuenta bancaria o incluso tomar el control de tus redes sociales. Lo más preocupante es que muchas veces estos ataques no requieren conocimientos avanzados; basta con aprovechar los descuidos cotidianos.

Cada día, empresas y personas comunes caen en trampas de cibercriminales porque creen que “eso nunca les pasará a ellos”. Pero la realidad es que todos somos blancos potenciales, y la seguridad digital no es solo para expertos o empresas, sino para cualquier persona que use internet.

A continuación, te mostramos casos reales de personas y empresas que fueron víctimas de ataques cibernéticos por errores muy simples, para que fortalezcas tu seguridad y no seas el próximo objetivo.

Contraseñas débiles: Un acceso directo para los hackers

El CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, vio cómo hackearon sus cuentas de Twitter e Instagram porque usaba la contraseña “dadada”, demasiado simple. Algo similar le pasó al cofundador de Twitter, Evan Williams, porque reutilizaba su contraseña en varios servicios.

Error: Usar contraseñas cortas, fáciles de adivinar o reutilizarlas en distintos sitios.

Solución: Usa contraseñas largas y únicas para cada cuenta, preferiblemente administradas con un gestor de contraseñas.

Falta de doble autenticación: Un pequeño paso, un gran riesgo

En 2021, el oleoducto Colonial Pipeline en EE. UU. sufrió un ataque que paralizó el suministro de gasolina en la costa este. ¿Cómo entraron los hackers? Con una simple contraseña filtrada de una cuenta inactiva que no tenía autenticación de dos factores (2FA).

Error: No activar 2FA en cuentas críticas como correo, redes sociales y banca en línea.

Solución: Habilita siempre la autenticación de dos pasos usando apps como Google Authenticator o Microsoft Authenticator.

Ingeniería Social: Cuando los hackers engañan a las personas y no a la tecnología

En 2013, un grupo de hackers tomó la cuenta de Twitter de la agencia AP y tuiteó que la Casa Blanca había sido atacada y Obama estaba herido. El mercado de valores colapsó en segundos, borrando 136 mil millones de dólares antes de que se desmintiera la noticia. ¿Cómo lograron acceder? Engañaron a un periodista para que les diera sus credenciales a través de un correo falso (phishing).

Otro caso ocurrió en 2020, cuando adolescentes hackearon cuentas de Elon Musk, Obama y Apple en Twitter simplemente llamando a empleados de soporte y convenciéndolos de darles acceso.

Error: Creer en correos, mensajes o llamadas de soporte sin verificarlos.

Solución: Nunca compartas códigos de seguridad ni credenciales con nadie. Si recibes un mensaje sospechoso, verifica directamente con la empresa.

Redes Sociales: La trampa de sobreexponer nuestra vida

En 2016, Kim Kardashian fue asaltada en París porque había publicado en Instagram detalles de sus joyas y ubicación. Los ladrones usaron esa información para organizar el robo y se llevaron 10 millones de dólares en joyas.

Lo mismo pasa con los robos a casas: Estudios en el Reino Unido muestran que en el 80% de los robos analizados, los ladrones revisaron redes sociales para confirmar que la casa estaba vacía.

Error: Compartir ubicaciones en tiempo real, fotos de objetos valiosos o información personal sin restricciones.

Solución: Configura tus redes como privadas y evita publicar información que pueda ser usada en tu contra.

¡La seguridad digital está en tus manos!

Estos casos demuestran que los ataques más efectivos no son siempre los más sofisticados, sino aquellos que explotan los descuidos más comunes. La buena noticia es que protegerse no es difícil: usa contraseñas seguras, activa el doble factor de autenticación, desconfía de mensajes sospechosos y cuida lo que publicas en redes.

Pequeñas acciones pueden marcar la diferencia entre ser una víctima más o navegar seguro en el mundo digital.

10 de marzo de 2025